Aunque de una manera imprecisa, hay quienes intentan fechar al juego en la Roma Clásica, donde se practicaba una versión propia del bingo tal y como hoy llegó hasta nosotros. Pero la realidad es que la versión más aceptada por la mayoría es la de que el juego es originario de Italia desde el año 1500. Supuestamente llamado Beano, se jugaba en fiestas populares o ferias en diferentes ciudades. Un moderador sacaba al azar fichas numeradas de una urna, gritaba su valor a los participantes y éstos marcaban las coincidencias de sus "tarjetas" con pequeñas piedritas o habichuelas. Cuando lograban completarlas en todas sus casillas, gritaban a viva voz ¡Beano!
Una vez llegado a Francia, pasó de las ferias populares a formar parte de la diversión de la clase alta y se convirtió en el juego social por excelencia. Luego se expandió por Europa hasta Alemania, aprovechando su versatilidad para fines didácticos: con él, se enseñaba a los niños los primeros pasos sobre matemáticas e historia. No obstante, en España y México se amoldó a las culturas propias de cada región.
Cerca de 1930, el Beano desembarca en América del Norte. Se dice que se estrenó en Georgia e inmediatamente ganó tremenda popularidad. Cuando por fin llegó a Nueva York, un famoso vendedor de juguetes de la ciudad llamado Edwin Lowe, lo remodeló y dio vida así con un nuevo nombre al bingo.
Las formas más antiguas de sorteos de que se tiene noticias son las loterías y el Bingo. Ya en los siglos XIII y XIV Italia se agitaba con juegos y loterías. En esta época, el sistema de sustitución de los miembros de la Cámara y del Senado en Génova, generó el nacimiento de un juego en particular, el Bingo, que en verdad es hijo de la lotería. Se acostumbraba la sustitución frecuente de los miembros de la Cámara y del Senado a través de un sorteo en el que los nombres de los miembros eran colocados en balones que se extraían de una urna.
De ahí se improvisó un juego después llevado a Francia por los ejércitos de Carlos VIII (1495). El juego luego comenzó a dar premios con ganancia a partir de 1539, con Francisco I.
La renta de los juegos era revertida al Tesoro. El ejemplo fue seguido por los principados alemanes, los Países Bajos, Austria y hasta por los estados pontífices, en épocas de Clemente XII.
El Bingo, palabra inglesa, se originó del Loto o Lotto italiano como una broma de niños, en 1778, en Inglaterra.
A partir de esta fecha, recibió muchos nombres como 'Tombola' (Tómbola) nombre dado por los marineros de la Marina Real Inglesa a finales del siglo pasado, o Casa' (House) como lo llamaban los soldados del ejército inglés en el inicio del siglo XX.
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